Y todo lo demás que sostiene el consultorio
Las tareas que no se ven pero llevan tiempo: fichas, consentimientos, permisos del equipo y registro de lo que pasó. También están resueltas.
Pacientes e historia clínica
La ficha guarda documento (DNI o pasaporte), mail, teléfono, fecha de nacimiento, contacto de emergencia y notas. Cuando marcás el turno como atendido se abre una entrada de historia clínica —una por turno— con diagnóstico y tratamiento, más medicación, observaciones y fecha de seguimiento si hacen falta.
Consentimientos digitales
Un consentimiento por turno, que sale por mail y por WhatsApp. Guarda la firma del paciente y la del médico, cada una con su fecha, hora y dirección IP. Cuando el paciente lo abre o lo firma, el médico se entera en la app.
Dueños y administradores por un lado; médicos, recepción y limpieza por el otro. El estado —activo, vacaciones, licencia, inactivo o suspendido— vive en cada organización, así que la misma persona puede estar activa en una y de licencia en otra.
Cada sede tiene su dirección, su teléfono y su propia grilla de agenda: a qué hora abre, a qué hora cierra y de cuántos minutos es cada franja (30 por defecto). Adentro, cada consultorio puede tener horarios propios y su horario por día de la semana.
Turnos superpuestos, detectados
Antes de guardar, el servidor busca si el médico o el consultorio ya están ocupados en ese rango. Si hay choque te dice con qué paciente, en qué horario y con qué recurso. Los turnos cancelados no cuentan.
Cada alta, cambio, baja y restauración queda con quién la hizo, cuándo, el motivo y el antes y el después completos. Es append-only: las filas no se editan ni se borran, como pide la retención de historias clínicas.